Se pueden diferenciar hasta 4 modelos o tipos de reconstrucción histórica existentes hoy en día y que responden a objetivos y finalidades diferentes, a menudo complementarias.
a) Reconstrucción histórica con finalidades divulgativas
En este modelo las escenificaciones y representaciones históricas están pensadas para el gran público que se acerca a los certámenes, festivales y eventos diversos con curiosidad y ganas de aprender un poco de historia. En este primer modelo, posiblemente el más extenso hoy en día entre los grupos catalanes, las escenificaciones, los diálogos o las explicaciones, aparte de mantener el rigor y calidad académica, tienen que prever que un público heterogéneo observa el espectáculo, que su conocimiento previo de la temática que se recrea puede ser muy escaso y que la capacidad de mantener su atención no es ilimitada.
b) Reconstrucción histórica como recurso educativo
Las posibilidades educativas de la reconstrucción histórica son uno de los suyo grandes alicientes. Los alumnos a menudo encuentran pesados los museos de historia donde tienen que leer largos textos en paneles o, al contrario, deben leer casi con lupa etiquetas minúsculas al pie de los objetos expuestos en vitrinas. En una reconstrucción histórica el alumno vive en primera persona la historia y se convierte en el coprotagonista. Además, numerosos grupos de reconstrucción histórica ofrecen talleres que permiten experimentar a los alumnos con los materiales, utensilios, etc, que se les enseñan.
Unos buenos ejemplos de cómo hacer de la reconstrucción histórica un recurso y complemento educativo lo constituyen las siguientes iniciativas catalanas:
c) Reconstrucción histórica con finalidades experimentales
La arqueología experimental, tal como se la llama hoy día, arrancó con fuerza durante los años 60 y 70 del siglo XX. Su objetivo era y sigue siendo comprender la tecnología y la técnica del pasado, reproduciendo las herramientas y utensilios a partir de los restos y hallazgos arqueológicos, pero también a partir de textos de autores más o menos contemporáneos. Reproduciendo un arado o haciendo una replica de un trirremo griego los arqueólogos pueden llegar a comprender mejor cómo se labraban los campos o cómo era la navegación en épocas remotas.
La arqueología experimental permite la revisión, la verificación o, al contrario, la desestimación de hipótesis y teorías que hasta ahora se habían considerado válidas o incuestionables.
Una de las personas que más sabe de experimentación arqueológica es el ingeniero y topógrafo de profesión Isaac Moreno Gallo.
d) Reconstrucción histórica como recurso turístico y de vacaciones
La reconstrucción histórica es un fenómeno claramente en expansión. Y no sólo con respecto a la aparición de nuevos grupos o el alcance de nuevos periodos históricos, sino porque constantemente se exploran nuevos abanicos e iniciativas relacionadas con este fenómeno social.
Una de las nuevas posibilidades que ofrece la reconstrucción histórica está relacionada con su capacidad de atracción turística o destino de vacaciones. Esta reconstrucción histórica como recurso turístico es el cuarto modelo existente.
Ciertamente, las ferias y jornadas de reconstrucción histórica atraen gente que se desplaza como turistas de fin de semana o de una sola jornada, a menudo con el único objetivo de asistir a una escenificación histórica. Sin embargo, se destacan en este apartado diversas iniciativas turísticas que tienen como eje central la reconstrucción histórica, o bien que se revalorizan gracias a la reconstrucción histórica.
La importancia y posibilidades del llamado turismo arqueológico, especialmente algunas experiencias innovadoras en la gestión de museos para el desarrollo rural o las rutas arqueológicas, ya fue el tema central del II Congreso Internacional sobre Turismo Arqueológico celebrado en Barcelona el año 2006.
También la Red de Turismo Arqueológico, un proyecto impulsado desde Cataluña el año 2004 que agrupa profesionales del ámbito de la arqueología y del sector turístico con la coordinación de la Fundación Bosch i Gimpera, trabaja para fomentar y promover el turismo ligado a la arqueología y la historia, en todos sus ámbitos (yacimientos, museos, fiestas históricas, etc).
Sin embargo, las iniciativas existentes en Cataluña en este campo están todavía muy lejos de las experiencias más innovadoras del conjunto de Europa.