Se trata de uno de los grupos más ejemplares con respecto a la eficacia divulgativa de la reconstrucción histórica. Escenifican diferentes actividades en torno a la vida cotidiana en un poblado íbero: rituales funerarios, intercambios comerciales, relaciones sociales, jerarquía, costumbres diversas, etc.
Hacia el año 1000 aC pueblos provenientes del centro del continente europeo y que conocían la metalurgia del hierro se instalaron en la zona de la actual Cataluña y todo el levante de la península Ibérica. Se superpusieron con el sustrato indígena que, culturalmente, vivía todavía en la edad del Bronce. Aparte de una lengua indoeuropea y la cultura del hierro importaron también un nuevo ceremonial de entierro: la incineración o cremación de los muertos y la colocación de las cenizas en unas urnas de cerámica. Por este motivo estos pueblos se llaman "Pueblos de los Campos de Urnas".
El uso del hierro desplazó lentamente el bronce como metal preferido en la fabricación de utensilios, armas, etc, y éste último quedó restringido a los objetos ornamentales o pequeños instrumentos de uso quirúrgico. La cultura íbera, sin embargo, no se habría formado únicamente con estos cambios. La presencia de comerciantes fenicios, etruscos y griegos -con el establecimiento de colonias, intercambios de productos, rutas, etc, supuso también la importación de nuevos elementos culturales como el alfabeto, la escritura o el torno cerámico. La población indígena entró en un proceso llamado de aculturación y que finalizó con el nacimiento de una nueva cultura claramente más adelantada: la cultura ibérica. Esta cultura, se extendía desde la actual Alta Andalucía occidental y Murcia, hasta bien cerca de Montpellier, en el actual departamento francés del Hérault.
La cultura ibérica ya estaba plenamente formada en el siglo VI aC y se alargó hasta la ocupación romana de Hispania (siglos II-I aC) quedando absorbida para la nueva civilización dominante.
Calafell era un pueblo íbero de la tribu de los cosetanos, nombre que proviene de la villa de Cesse o Kesse y que se identifica con la Tarragona actual. El grupo Ibercalafell es uno de los grupos más veteranos del festival Tarraco Viva y gracias a su calidad se les invita a menudo en otros certámenes y acontecimientos. El año 2007 también estuvieron presentes en el Triunvirato Mediterráneo escenificando el entierro de un caudillo íbero.
Este grupo de reconstrucción histórica ha estado siempre vinculado al yacimiento de la ciudadela ibérica de Calafell. Un singular equipamiento cultural donde 20 años de excavaciones arqueológicas han permitido la reconstrucción in situ de este yacimiento. Después de rigurosos estudios los arqueólogos han reproducido el aspecto que sus murallas, calles y casas debieron tener hacia el año 200 aC. Para más información sobre la experiencia de esta ciudadela, consultad la página del Grupo de Investigación e Innovación Didáctica del Patrimonio, Museografía Comprensiva y Nuevas Tecnologías de la Universidad de Barcelona, así como esta página dedicada a la arqueología bélica y la museización de los campos de batalla.
La visita de la ciudadela está pensada como un salto en el tiempo que permite al visitante conocer las formas de vida, las costumbres y los rasgos fundamentales de la cultura ibérica. Un espacio pensado para descubrir y revivir la historia, introduciendo al visitante en el mundo de la arqueología
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